La última encuesta nacional de Apoyo perfila como contendores de las lejanas elecciones de 2011, de un lado, a candidatos que gruesamente podríamos llamar institucionalistas (Jorge del Castillo, Lourdes Flores y Alejandro Toledo), y del otro, a candidatos que, cada quien en su estilo, buscan captar votantes a-o-anti políticos (Luis Castañeda, Keiko Fujimori y Ollanta Humala).
Retóricamente, todos coincidimos en aquello de que "no existe democracia sin partidos". En realidad, muchos piensan que se puede hacer política amparándose en los poderes de facto, a través de los medios de comunicación masiva, apelando a un líder que arrastre consigo mínimos apoyos y a masas desarticuladas. Y a los técnicos se les contrata. Si esta manera de ver la política se impone, repetiremos las frustraciones de los últimos años. Ni a Castañeda ni a Keiko Fujimori estas consideraciones los desvelan; en cuanto a Humala, la cosa no es clara: el Partido Nacionalista está en reestructuración, Humala conversa con distintos líderes políticos, pero no es claro a dónde se apunta.
En cuanto a los institucionalistas, si bien cuentan con una base organizativa mínima, están lejos de contar con lo necesario para hacer política en sus propios términos y poder asumir los desafíos de una campaña y de un gobierno. Alejandro Toledo ha mostrado actividad, pero no tanto Perú Posible. Algo más podrían hacer, y las confluencias con Acción Popular y con Somos Perú en el Congreso podrían dar lugar a algún tipo de alianza. Del Castillo o algún otro tendrá el desafío de representar a un Apra con una intensa lucha faccional y de hacerse un espacio fuera de la sombra de García. ¿Es eso posible?
Respecto a Unidad Nacional, es evidente que la lección que dejó la derrota de 2006 fue la necesidad de consolidar su presencia en la Lima popular y construir presencia fuera de Lima. ¿Se está haciendo algo? Parece que muy poco.
A propósito, pocos han recordado que el presidente regional de Ica, Rómulo Triveño, fue candidato a la región en 2002 por Unidad Nacional, y ganó en alianza con esta. En medio de todo el debate sobre la reconstrucción de las ciudades afectadas por el terremoto, no hemos visto a UN respaldar a su presidente regional, ni plantear una alternativa clara sobre qué hacer, poniendo a este como protagonista.
En este marco, cabe resaltar la importancia del proceso de confluencia de algunos movimientos regionales, en los que están los de tres presidentes regionales en ejercicio, Conredes (Junín), Fuerza Social (Cajamarca) y Nueva Amazonía (San Martín), y el PDS.
Ojalá iniciativas similares prosperaran en todo el país, de articulación entre partidos nacionales y movimientos regionales, en torno a claras plataformas de gobierno.