| Dom. 27 abr '08

La locomotora y sus vagones

En su momento, Perú Posible fue todo menos un partido político capaz de sostener la acción del gobierno. Se suponía, en cambio, que el Apra debía aportar su organización, unidad y disciplina para ese propósito. No viene siendo tanto así. Aun así sorprende lo ocurrido esta semana, luego del remezón por la nueva caída en la popularidad presidencial.

Todo empezó con las críticas del secretario general del Apra al gabinete por tener ministros mudos que no comunican la obra gubernamental. Pequeño problema: a los ministros los nombra Alan García, del Apra; el gabinete lo preside Del Castillo, del Apra; y lo integran media docena de ministros del Apra. Después vinieron las públicas recriminaciones del congresista Pastor, del Apra, al ministro de Educación, Chang, del Apra, porque no le quiere contestar el teléfono.

Antes fue la bronca en el Pleno entre el congresista Pastor, del Apra; con el presidente del Congreso, Gonzales Posada, del Apra.

La cereza de la torta fueron las críticas del presidente García, del Apra, al Congreso presidido por el Apra, por discutir cosas insignificantes.

Pues estas fueron puestas en agenda por Velásquez, del Apra, para que los parlamentarios puedan renunciar, atendiendo a una demanda de Valle Riestra, del Apra. Las críticas de García al Congreso las ha respondido Cabanillas, del Apra.

¿Qué está pasando en el Apra? Están, primero, dos cosas que ya se sabía desde hace mucho tiempo. Por un lado, los conocidos enfrentamientos entre Mulder, Cabanillas y Del Castillo. Por otro, el que Alan García juega con ellos a su antojo y reina en medio de estas divisiones.

Lo novedoso, y que puede explicar el recrudecimiento de esta carnicería (no tan) interna, es que la caída de la popularidad de García debilita su capacidad de ser la locomotora que arrastre a los vagones hacia el futuro.

De hecho, Cabanillas tiene en las encuestas más aceptación que García y puede darse el caso de que, de continuar el desgaste, salir en la foto con Alan en las próximas elecciones ya no sea tan rentable. Eso pasa en otras partes.

Hace unos años todos los republicanos en campaña mataban por estar en la foto con Bush y ahora lo evitan como Drácula a los crucifijos. McCain aceptó el apoyo de Bush, solo porque faltaba un año para las elecciones y porque su cartel conservador no es sólido, pero sabe que este será un lastre durante la campaña. No estamos en eso, todavía, pero si García siguiera cuesta abajo en las encuestas, se podría configurar un escenario parecido.




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